Todo esto junto en el sur de Nicaragua
Algunos novios dejan a la novia en el altar. Nosotros dejamos a Natalie tendiendo la cama de la que iba a ser nuestra cabaña por los 15 días que pasaríamos en Tamagringo* profundizando en las artes del surf. Pero justo antes de alquilar esa cabaña decidimos que podíamos optimizar nuestro presupuesto surfeando en el país fronterizo, Nicaragua.
Allá vamos!
Con 20 córdobas por cada dólar en el bolsillo llegábamos a San Juan del Sur, un pequeño y pintoresco pueblo pesquero ubicado en la bahía del mismo nombre, en el departamento de Rivas (Pacífico Sur de Nicaragua). Su playa es tranquila y se ubica entre dos cerros rocosos que la flanquean. En uno de ellos se erige un Cristo de 15 metros de altura con los brazos extendidos hacia el centro de la bahía lo que da la sensación de que te va a abrazar y que va a impedir que tomes la próxima ola.
En San Juan abundan las casitas de madera coloridas, las pulperías y las tiendas de surf donde alquilan tablas por U$15, brindan clases y ofrecen trasporte a Remanso y Maderas (las playas con mejores olas) por $5 el “raid” que dura unos 30 minutos.
Pero en este pueblo se vivía puro clima mundialista, Argentina era el favorito, y a mi por ser un “ché” me hicieron un buen descuento en la renta de la tabla por 7 días.
Aunque la ilusión futbolera y la empatía de los locales iba a durar poco…
Era principios de julio y San Juan vivía sus fiestas patronales en la “plaza de toros”, así que allí nos dimos cita Luz y yo junto a centenares de Nica’s. Pero el espectáculo era bastante triste. El lugar era muy desarreglado, olía mal y el que no estaba ebrio lo iba a estar en breve porque el “guaro” corría como agua.
La banda formado por tuba, tambor y trompeta abollada, arengaba a los asistentes, que invadiendo la arena, improvisaban su estirpe de torero golpeando al bovino con palos, botella, ojotas o cualquier otro elemento contundente. Cada número concluía con el encierro del animal y el griterío de las bestias.
Se hizo justicia cuando alguien sin avisar abrió la tranquera que separaba el corral del único toro con cuernos de la pista principal. El saldo fue un herido que va a quedar medio sordo.
Fin del “espectáculo”.
De vuelta en Beach Fun Casa 28, el hostel en el que nos alojamos, conocemos a Jon, Borja y Pachi, tres vascos treintañeros con más de veinte surfeando. Era su segunda vez en Nicaragua, habían alquilado una Hilux y conocían varias playas con buenas olas. Esa noche en la cocina, ron Flor de Caña de por medio, arreglamos para ir de surfing a playa Maderas la mañana siguiente.
Luz se despierta con unas líneas de fiebre, pero podía ser a causa de una muela arreglada unos días atrás. Nada por que preocuparse… por ahora.
Tuvimos una jornada a pura tabla, pero esa misma tarde Luchi cae en lo que iban a ser cinco días ininterrumpidos de cama, fiebre y malestar general. Pero no era la única, Pachi, uno de los de Bilbao, se sentía mareado y descompuesto. Y engrosaba la nomina de enfermos una chica de la habitación 8 que ya había hecho una autopista entre su cuarto y el baño compartido del Hostel… o mas bien HostPital!
En los días que siguieron, los diagnósticos a ojo, las recetas de remedios mágicos y las historias de epidemias en el pueblo, eran moneda corriente. La paranoia aumentaba y la fiebre de Pupe no bajaba.
Siete “hard days night’s”
Día 1.
La fiebre no baja.

Argentina queda eliminada… con baile!
Cambia el viento y las olas en playa Maderas no son aptas.
Día 2.
Vamos a la salita sanitaria del pueblo. No tienen ni alcohol.
Los locales que tiraban por Argentina se sienten decepcionados.
Probamos playa Remanso. Las olas son peores.
Día 3.
Hacemos estudios de sangre. La aguja es descartable, pero no tienen jeringas.
Ponemos las fichas en Paraguay. También se queda afuera.
Probamos playa Yankees. Borja parte su tabla.
Día 4.
Diagnostican virus respiratorio. Nos recetan. El medicamento esta agotado!
Hacemos fuerza por Uruguay.

Pachi se vuelve a España por su enfermedad, Jon y Borja se van a otro pueblo.
Día 5.
Conseguimos el remedio. Controlamos la fiebre. La chica de la 8 se recupera.
Uruguay a semifinales.
La playa de San Juan está atestada de mantarrayas. No surf.
Día 6.
Ya Luz no tiene fiebre. Pero comienza con urticaria en pies y manos.
Uruguay pierde con España.
"Surfeando" trago más agua que una ballena y me lesiono el hombro.
Día 7.
El Dr. afirma que fue dengue. Le receta dos pastillas más. La picazón merma.
Se viene la final del mundo
Vuelven Borja y Jon y con ellos las noches de ron.
Sale el sol!
Tras varias semanas de búsqueda encontramos un vuelo barato a Europa por
http://www.cheaptickets.com/ . San Jose - Barcelona y Barcelona - Buenos Aires por U$ 1.000 para el 19 de julio. Un muy buen precio teniendo en cuenta que es temporada alta en el viejo continente. Pero esto echaba por tierra el plan de llegar hasta México.
Lo pensamos 10 minutos…
...2 minutos más.
Y cambiamos burritos y tequila por tapas y jerez. La madre patria nos espera!

Después todo fue alegría. Luz continuaba su recuperación y junto con Jon, Borja y una horda de fanáticos nos fuimos al salón con pileta de la terraza del Hotel Flamingo a ver la gran final. Nunca nos íbamos a imaginar que a mitad de partido se iba a cortar la luz. Tampoco nos imaginamos que nunca fuera a volver.
Algunos de los presentes ahogaron sus penas en la pileta, nosotros cuatro corrimos 900 metros hasta la otra punta del pueblo a mendigar un lugar en el piso de uno de los dos únicos bares que tenían TV (y luz) del pueblo.
Allí, luego de luchar contra la imagen borrosa del televisor vimos la repetición del gol y pedimos prestada la alegría de ser campeones. Después de todo somos descendientes de españoles, vamos camino a su tierra, tenemos derecho a festejar!
*Así le llaman los locales a Tamarindo, una playa al norte de Costa Rica con varios paseos de compras, hoteles 4 y 5 estrellas, copada por Norteamericanos.
Santi